Oppenheimer

Dirigida por Christopher Nolan, es una película que cautiva desde el inicio con una narrativa densa y absorbente, y destaca su imparcialidad al retratar al protagonista, J. Robert Oppenheimer.

Nolan evita cualquier apología o juicio de valor hacia el personaje y permite al espectador formar sus propias percepciones de este hombre moralmente complejo sin sentir empatía ni antipatía por él.

La potente banda sonora creada por Ludwig Göransson contribuye a la intensidad de la experiencia cinematográfica, siendo trepidante, escalofriante y, al mismo tiempo, maravillosamente envolvente.

Cillian Murphy está realmente espectacular en el papel de J. Robert Oppenheimer (estuve mucho tiempo esperando que Nolan le diera un protagonismo) y aprovecha de manera soberbia cada instante que tiene en pantalla, no tengo duda de que, como mínimo, tendrá una nominación al Oscar por su interpretación. Por otro lado, un irreconocible Robert Downey Jr. brilla con una sólida representación de Lewis Strauss, y seguramente obtendrá una nominación como actor de reparto.

La película, a veces pareciendo un thriller psicológico y de acción, sorprende al no seguir los clichés de estos géneros, lo que la hace aún más cautivadora. Aunque quizás no pueda ser calificada como obra maestra, se acerca peligrosamente a ese estatus.

«Oppenheimer» deja una advertencia a la humanidad, mostrando que estamos volando cerca del sol con alas de cera y que, como Ícaro, podríamos enfrentar un destino funesto.

En general, la película es un logro magnífico de Nolan que invita a reflexionar sobre nuestra propia naturaleza y responsabilidad como especie.